viernes, 22 de noviembre de 2013

Falta pan en la mesa del planeta.



  Pan  Nuestro


En los lejanos días prehistóricos, en la penumbra del tiempo, en un rincón de un valle igualmente lejano de los montes de Anatolia, el hombre primitivo descubrió con asombro, las doradas espigas de un solo grano del trigo original….pacientemente las recolectó y con igual paciencia y perseverancia las depositó de nuevo en la tierra, como un tributo, y la tierra las devolvió amplificadas esa primavera.
Desde aquel momento el milagro estaba consumado, había descubierto la agricultura, que cambiaría para siempre el destino de la humanidad.
Después, descubrió la pureza de la harina que le da el alma blanca al grano, que sumado al agua y el fuego, 
había creado el primordial alimento de los hombres de occidente, portento de conocimiento, creación e invento.
Ahora podía guardar las hogazas, un día, dos, tres, quizás semanas; ya no dependía del albur de la salvaje presa. Podía almacenar la harina o el milagro del pan, para los días de caza frustrada o de hambre segura. Su supervivencia estaba asegurada, había encontrado la manera de superar su existencia, la de sus hijos y mujeres.
Pasados los años, su creación no sólo fue el nutriente de su propia carne sino la carne de su propio Dios.

Alberto Rex González
Arqueólogo
Investigador Emérito de CONICET
Junio del 2005, Buenos Aires


Fragmento del ensayo sobre la obra basada en el pan, que realiza Fernando Quirós desde 1985, Madrid.

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