domingo, 24 de noviembre de 2013

Plantación de panes Fernando Quirós Fotografía 2007



Planting breads Fernando Quirós Picture 2007
Our Bread

In the distant prehistoric days , in the darkness of time, in a corner of an equally distant valley of the mountains of Anatolia , primitive man discovered with amazement, the golden ears of one of the original wheat grain .... patiently collected and with the same patience and perseverance deposited back on earth, as a tribute, and the land returned amplified this spring.
Since then the miracle was accomplished , had discovered agriculture, that would forever change the destiny of mankind .
Then he discovered the purity of flour that gives the white soul to the point, which added water and fire ,
had created the primary food of the men of the west , wonder of knowledge , creation and invention.
He could save the loaves , one day, two , three, maybe weeks , no longer dependent on the whims of wild prey. You could store the flour or the miracle of bread for days missed or hunger hunting safely .
Their survival was assured , had found a way to overcome their existence, their children and women.
Over the years, its creation was not only the nutrient of his own flesh , but the flesh of his own God.

Alberto Rex González
Archaeologist
Emeritus Researcher of CONICET
June 2005, Buenos Aires


Fragment-based essay on bread work, Fernando Quirós performing since 1985, Madrid

viernes, 22 de noviembre de 2013

Falta pan en la mesa del planeta.



  Pan  Nuestro


En los lejanos días prehistóricos, en la penumbra del tiempo, en un rincón de un valle igualmente lejano de los montes de Anatolia, el hombre primitivo descubrió con asombro, las doradas espigas de un solo grano del trigo original….pacientemente las recolectó y con igual paciencia y perseverancia las depositó de nuevo en la tierra, como un tributo, y la tierra las devolvió amplificadas esa primavera.
Desde aquel momento el milagro estaba consumado, había descubierto la agricultura, que cambiaría para siempre el destino de la humanidad.
Después, descubrió la pureza de la harina que le da el alma blanca al grano, que sumado al agua y el fuego, 
había creado el primordial alimento de los hombres de occidente, portento de conocimiento, creación e invento.
Ahora podía guardar las hogazas, un día, dos, tres, quizás semanas; ya no dependía del albur de la salvaje presa. Podía almacenar la harina o el milagro del pan, para los días de caza frustrada o de hambre segura. Su supervivencia estaba asegurada, había encontrado la manera de superar su existencia, la de sus hijos y mujeres.
Pasados los años, su creación no sólo fue el nutriente de su propia carne sino la carne de su propio Dios.

Alberto Rex González
Arqueólogo
Investigador Emérito de CONICET
Junio del 2005, Buenos Aires


Fragmento del ensayo sobre la obra basada en el pan, que realiza Fernando Quirós desde 1985, Madrid.